A medida que el mundo continúa estabilizándose tras las recientes alteraciones causadas por la pandemia, la incertidumbre económica y la inestabilidad política, ciertas industrias han comenzado a experimentar un crecimiento acelerado. Una de ellas es la hotelería, que ha visto una tendencia creciente del gasto de los consumidores en viajes y ocio, lo que ha generado un auge en el sector inmobiliario hotelero y de hospedaje.
Se proyecta que la industria hotelera regrese a los niveles previos a la Covid, alcanzando los 0,63 billones de dólares para 2025 y creciendo a una CAGR superior al 14 % hasta llegar a los 1,4 billones de dólares para 2030. ¿Qué debe tener en cuenta al considerar inversiones inmobiliarias en el sector hotelero? Veámoslo más de cerca.
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Conceptos básicos de la inversión inmobiliaria hotelera
El sector hotelero está experimentando un repunte porque los viajes de negocios han aumentado, regresando a los niveles previos a la Covid, y los hoteles, especialmente en zonas urbanas, se benefician de este crecimiento. Existen varias ubicaciones en EE. UU. que conviene seguir de cerca si busca una inversión inmobiliaria hotelera de calidad.
Por ejemplo, el mercado hotelero de Nueva York debería registrar un aumento de visitantes a medida que el estado siga imponiendo más restricciones a los alquileres de corto plazo. El mercado hotelero de Boston debería experimentar una fuerte demanda gracias a las universidades cercanas que reciben muchos visitantes cada año. Otras ciudades, como Las Vegas, Houston y Washington, D. C., proyectan un aumento en las tasas de ocupación hotelera a medida que los viajes de negocios continúan creciendo.
El ocio también está resurgiendo. Esto se debe a que algunos consumidores prolongan sus viajes de negocios con fines de ocio. Si bien los viajes internacionales a EE. UU. aún no han alcanzado los niveles previos a la pandemia, las estadísticas son prometedoras y deberían seguir recuperándose: la U.S. Travel Association proyecta que los viajes internacionales entrantes a EE. UU. alcanzarán el 98 % de los niveles de 2019, en comparación con el 84 % de 2023.
Además, con los persistentes desafíos en la cadena de suministro y el alza de las tasas de interés, la construcción hotelera ha experimentado una desaceleración recientemente. Esto significa que las propiedades hoteleras existentes están llamadas a tener una demanda aún mayor a medida que disminuye la competencia. Muchas ciudades también están aplicando regulaciones cada vez más estrictas a los alquileres de corto plazo. Por ejemplo, la ciudad de Nueva York aprobó en 2021 una nueva ley que limita los alquileres de corto plazo, como Airbnb, lo que redujo los anuncios en más de un 80 %. Con una oferta limitada de nuevos establecimientos hoteleros, sería prudente invertir en propiedades inmobiliarias existentes para aprovechar esta ventaja competitiva.




